Ayer comenzó en Zaragoza la XI Reunión Monográfica de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica en la que se tratarán aspectos relativos a las micosis y todas sus afectaciones. Dicha patología ha aumentado considerablemente en los últimos años en los pacientes que presentan algún tipo de alteraciones inmunitarias.
Las micosis, también conocidas como infecciones fúngicas, centran la XI Reunión Monográfica de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), que comenzó ayer en Zaragoza. Carmen Rubio, jefa del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico Lozano Blesa, de Zaragoza, y presidenta del comité organizador de la reunión, ha comentado que se ha elegido este tema al considerar el importante el papel que están jugando este tipo de enfermedades en la medicina moderna, sobre todo en el caso de pacientes inmunodeprimidos, donde una micosis sistémica puede resultar letal.
Las infecciones fúngicas se han venido desarrollando a lo largo de toda nuestra historia (tiñas y candidosis) y están resurgiendo debido a diversos factores. En el caso de las tiñas, la aparición de nuevas especies se debe al aumento en el movimiento poblacional y, en el caso de las candidosis, a la resistencia a algunos antifúngicos y a su elevada incidencia en pacientes que sufren enfermedades propias de la medicina moderna, como sida, enfermos transplantados, oncohematológicos o los ingresados en unidades de cuidados intensivos.
Según Rubio ´se está produciendo el mismo problema que surgió con las bacterias hace 60 años. Los hongos se están haciendo resistentes a los antifúngicos que se administran fácilmente, lo que dificulta en gran medida su tratamiento´.
Existen diferentes categorías en las que se pueden encuadrar los múltiples tipos de micosis. Una de las formas habituales de clasificarlas es según su localización anatomoclínica, ya sea en el paciente inmunocompetente o en el inmunodeprimido. Así, existen micosis superficiales, cutáneas, subcutáneas, profundas o sistémicas. En la reunión se revisarán los aspectos relevantes de la patología, como etiología, diagnóstico, clínica, epidemiología, prevención y las últimas terapias.
Se hará también una revisión y actualización de las micosis cutáneas. Esta patología se encuentra dentro del ámbito de actuación de la dermatología y la asistencia primaria. Es la primera vez que esta especialidad forma parte activa en una reunión de la Seimc. Concretamente, la dermatomicosis y la dermatofitosis protagonizarán una de las mesas redondas. Estas últimas, también conocidas como tiñas, son las micosis cutáneas causadas por hongos patógenos primarios y están tomando gran relevancia en la actualidad debido a las importancia de la inmigración en nuestro país, que está provocando que surjan nuevas especies de este tipo de microorganismos.
También se tratarán las micosis sistémicas oportunistas, que son provocadas por especies fúngicas patógenas oportunistas, ambientales o comensales del ser humano. Para Juan Berenguer, del Gregorio Marañón, de Madrid, y miembro de la junta directiva de la Seimc, ´cuando existe una alteración de la inmunorrespuesta del huésped y se ha producido un vacío ecológico por la administración de antibióticos, puede aparecer un cuadro clínico que, dadas las características del huésped, suele ser bastante grave. Este sería el caso de pacientes inmunocomprometidos.
Técnicas estándar Los métodos de diagnóstico para las micosis superficiales, basados en el cultivo, no son tan eficaces en el diagnóstico de las micosis profundas que, además, son de progresión muy rápida. Por ello, ´se están desarrollando técnicas de biología molecular prometedoras y de detección de moléculas de la estructura y componentes de los hongos, que ofrecen un diagnóstico específico, sensible y rápido´, ha añadido Carmen Rubio.
Existen protocolos de actuación para aplicar este tipo de técnicas para la prevención de las micosis sistémicas, pero ´es necesario combinar la epidemiología con el laboratorio. Primero se determina qué paciente por sus características, su enfermedad de base y tratamiento está en situación de riesgo; después, se monitoriza para realizar diagnósticos en las fases más incipientes y poder suministrar un tratamiento anticipado´, ha dicho Juan Berenguer.
Fuente: Diario Médico, 28 de abril de 2005
|