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F Baquero-Artigaoa
aServicio de Enfermedades Infecciosas. Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid. España.
En los últimos años ha existido un incremento en los aislamientos de micobacterias no tuberculosas en nuestro medio. Sin embargo, son muy escasas las publicaciones pediátricas sobre estas infecciones en nuestro país (13 artículos desde 1990 hasta 2004). El objetivo de este estudio es revisar la epidemiología, los métodos diagnósticos y el tratamiento de las infecciones por micobacterias no tuberculosas en el niño. Las manifestaciones clínicas más frecuentes de la infección pediátrica por micobacterias no tuberculosas son la linfadenitis, la infección pulmonar y la infección diseminada en el inmunodeprimido. La adenitis cervical por micobacterias no tuberculosas suele tener un curso crónico con tendencia a la fistulización y cicatrización. La exéresis quirúrgica es el tratamiento de elección. El drenaje de la adenopatía no debe realizarse por el riesgo de recurrencias y fistulización persistente. El tratamiento médico con azitromicina o claritromicina asociados a rifabutina, etambutol o ciprofloxacino debe reservarse para casos en los que la familia rechace la cirugía, la afectación sea extensa, la resección sea incompleta o aparezcan recurrencias. La infección pulmonar por micobacterias no tuberculosas en el niño sano es excepcional, aunque se describen con una frecuencia cada vez mayor en pacientes con fibrosis quística. En estos casos, la distinción entre colonización y enfermedad es complicada. La persistencia de cultivos positivos en esputo, sobre todo si la baciloscopia es positiva y el paciente sufre un deterioro clínico o respiratorio, es indicación de iniciar tratamiento. La infección diseminada por micobacterias no tuberculosas puede aparecer en pacientes con inmunodepresión grave, especialmente niños infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) con recuentos de CD4 inferiores a 100/ml. El tratamiento antibiótico precoz con al menos tres fármacos que incluya un macrólido y la recuperación inmunológica con un tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) son las claves para mejorar la calidad de vida y la supervivencia de estos niños.
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