Un estudio llevado a cabo en un grupo reducido de pacientes con VIH-1 ha ofrecido unas primeras pruebas decepcionantes de la eficacia de un anticuerpo en el control del virus.
El trabajo, coordinado por Alexandra Trkola, del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Zúrich, se publica en la edición electrónica de Nature Medicine.
Los investigadores administraron una combinación de tres anticuerpos monoclonales (2G12, 2F5 y 4E10) a ocho pacientes con infección crónica y a otros seis con infección aguda durante un periodo en el que no recibieron ningún otro fármaco. En un subgrupo de pacientes el tratamiento semanal suprimió el virus, pero finalmente logró recuperarse y alcanzó los niveles virales iniciales. Según los autores, sólo uno de los tres anticuerpos fue responsable del control temporal del virus y eran necesarios niveles elevados del virus para que se produjera este control. No obstante, el virus mostró su capacidad de mutación para escapar al control del anticuerpo. El trabajo revela que estos anticuerpos no son muy eficaces como pauta terapéutica.
Fuente: Diario Médico
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