Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EEUU acaban de crear el Centro para la Vacuna del VIH/sida (CHAVI, sus siglas en inglés). El consorcio podría recibir más de 300 millones de dólares (casi 250 millones de euros) a lo largo de siete años. De ellos, 15 millones de dólares (12, en euros) están designados para su primer año.
Barton Haynes, de la Universidad de Duke (EEUU), liderará este consorcio, que pretende diseñar, desarrollar y probar nuevos candidatos a vacunas contra la enfermedad.
´A pesar de [que ha habido] una gan variedad de enfoques para el desarrollo de una vacuna contra el VIH por parte de algunos de los mejores científicos del mundo, todavía no hemos encontrado una vacuna exitosa´, ha dicho Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, centro que forma parte de los NIH y que ha impulsado el CHAVI.
´CHAVI será un componente clave de la Global HIV Vaccine Enterprise, que se propuso en 2003. Con esta empresa, estamos ampliando la iniciativa del desarrollo de la vacuna más allá de los proyectos de investigación de alta calidad pero individualizados a un sistema de investigación con una cooperación y colaboración de alta calidad´, agrega.
Una veintena de investigadores, incluido Fauci y otros científicos de los NIH, pidieron la creación de la Global HIV Vaccine Enterprise en 2003, a través de un artículo en la revista ´Science´. Se trata de un consorcio virtual de organizaciones independientes comprometidas a acelerar el desarrollo de una vacuna preventiva que sea segura y eficaz.
Objetivos
Los NIH han establecido el CHAVI en respuesta a las recomendaciones de la Global HIV Vaccine Enterprise y sus objetivos están vinculados a los de la iniciativa mundial. Aunque los antirretrovirales han mejorado la esperanza de vida de muchos seropositivos en los países ricos, sigue urgiendo el desarrollo de una vacuna que evite la infección del virus. Esta sería una medida extremadamente valiosa para dentro de las estrategias de prevención necesarias para detener la expansión de la epidemia tanto en los países desarrollados como en aquellos en desarrollo.
En concreto, las tareas de CHAVI serán:
Comprender qué ocurre en las etapas iniciales de la infección del VIH y qué sucede en el sistema inmune inmediatamente después de penetre el virus. Los científicos saben poco sobre estos procesos porque es extremadamente difícil identificar a individuos en etapas iniciales de la infección.
Determinar cómo el sistema inmune de macacos resiste al SIV (virus de inmunodeficiencia de los simios, el equivalente del VIH en estos animales). Hasta ahora, no había habido fondos para esta investigación y los científicos esperan que les aporte información útil para diseñar vacunas contra el VIH.
Diseñar, desarrollar y evaluar vacunas contra el virus del sida mejoradas que puedan estimular respuestas inmunes duraderas, en especial en las superficies mucosas del organismo (que constituyen vías de entrada del virus) y en la sangre.
Estudiar posibles vacunas prometedoras en pequeños ensayos clínicos.
Sus trabajos se dividirán en cinco núcleos: genética viral, infecciones agudas por VIH-1, biología estructural, clínica y producción de vacunas.
PAra ello contará con científicos de gran prestigio en este área, como el mencionado Haynes, Norman Letvin y Joseph Sodroski, ambos de la Universidad de Harvard (EEUU) o Andrew McMichael, de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Estos serán responsables del trabajo científico llevado a cabo por el consorcio, aunque dirigirán la investigación de este centro desde sus propios laboratorios. También pueden realizar alianzas con otros laboratosio farmacéuticos o centros académicos de todo el mundo.
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